Savater se ha convertido en uno de mis autores favoritos. Su pensamiento actual, irreverente, claro y a veces frío me lleva a entender y ver más allá de la concepciones impuestas por la educación, la tradición y hasta la rutina.
Estamos acostumbrados a que la ciencia resuelva muchas de nuestras perplejidades y problemas, pero ciertas preguntas continúan abiertas porque no admiten ninguna solución definitiva y se repiten de generación en generación. Son las cuestiones acerca de la muerte, de la verdad, del universo, de la libertad, de la justicia, de la belleza, del tiempo... La filosofía no pretende contestarlas de una vez por todas, sino que sigue enseñando a plantearlas de forma cada vez más enriquecedora, mientras avanza respuestas tentativas para ayudarnos a convivir racionalmente con ellas. Porque es mejor mantener abiertas las grandes preguntas que contentarse apresuradamente con las pequeñas respuestas.
Savater nos invita, nos incita a abrirnos a nuevas posibilidades de pensamiento, entender a las religiones, a las sociedades, a la familia misma.
Gracias a Savater la filosofía puede tornarse más personal y cercana.

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