viernes, 22 de marzo de 2013

Miguel Arrobo Rodas un ser musical que ahora es un ser de luz....

“…Tengo el alma hecha ritmo y armonía;

todo en mi ser es música y es canto,
desde el réquiem tristísimo de llanto
hasta el trino triunfal de la alegría.

Y ya de nuevo en el astral camino

concretará sus ansias de armonía
en la cascada de una sinfonía,
o en la alegría musical de un trino…”

Este fragmento del poema “Alma Música” de Nicolás Guillén describe perfectamente la vida de Miguel Iván. Porque su paso fue sutil, creativo y musical. Combinó con maestría la simplicidad de la vida con la profundidad del amor, amor manifiesto en las composiciones para Luchita su madre, sus hermanos, sus amigos, sus hijos y para mi.
Desde las más insólitas vivencias diarias o los juguetes de Sebastián, nuestro pequeño hijo, pasando por la conciencia social y ecológica hasta llegar a lo abstracto de su íntimo sentir, Micky creó magia con su música y su poesía que las calificaba como “intimistas” porque expresaban su ser, su pensar, su percepción de la vida.
Vivir varios años en Loja, la calidez de nuestro hogar y la cercanía de la familia influyeron para su prolífica producción musical. Varios hijos armoniosos vieron la luz cobijados por emociones compartidas. Canciones bellamente descriptivas, narrativas, sensibles y hasta dolorosas se fueron entregando a los amigos, seres amorosos que las disfrutaron hasta las lágrimas, las risas y la reflexión.
Nuestro tiempo compartido fue maravilloso, único y especial. Guardo en mi mente y en mi corazón bellos momentos matizados por ese “amor de altura” como él mismo solía decir haciendo referencia a que nos conocimos en un avión sobre el cielo de Quito, el mismo cielo que años más tarde lo vería partir.
Ahora su nueva presencia es de luz, de paz y de un amor que trasciende tiempo y espacio. Seguro debe haber conformado ya un coro con aquellos ángeles que no se animaban a cantar, y debe estar enseñando a tocar guitarra a todos quienes siempre quisieron y nunca pudieron. Porque Micky era así, buscaba en todos el lado musical y animaba a dejarlo fluir.
Micky me amó; amó, amó mucho y también fue amado, prueba de eso es la presencia de ustedes esta noche gracias a la convocatoria de LojaCook y de sus amigos de toda la vida, hermanos de arte y de bohemia que se han unido por la causa de la solidaridad.
Para mi la gratitud es una virtud en extremo espiritual y necesaria de expresar, por eso hoy les hago llegar a cada uno de ustedes un abrazo especial, cálido y agradecido a nombre de mi hijo Sebastian y su hermana Andrea y también de mi hijo Miguel Antonio quien llegó a amar a Micky con la intensidad de un hijo de sangre.
Dios bendiga su corazón generoso y prodigue a cada uno de ustedes las bendiciones que necesiten en sus vidas.

Sábado, 16 de junio de 2012 a la(s) 9:22
 

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