viernes, 22 de marzo de 2013

Sebastián y el mar....como la vida misma

Jambelí, una paradisíaca isla que por un lado posee hermosos y misteriosos manglares y por el otro una playa de maravillosa arena y sol ecuatorial que se refresca con las azules aguas del Pacífico, nos ofrece sus olas, pequeñas, espumosas, suaves llenas de oro que no es otra cosa que restos minúsculos de conchas pulverizadas que giran y brillan.
Qué placentera y deliciosa sensación tomar el sol sobre la tersa arena de la playa. Veo a mi pequeño jugar, correr, reir con cada ola que lo eleva y le hace rodar. Se levanta y espera la siguiente y la siguiente y la siguiente, parecería no tener fin esa tierna e infantil diversión. Pienso que asi se forma para la vida misma, haciendo frente a vivencias que sacuden, pero que al mismo tiempo motivan a levantarse y seguir.
Curiosamente vino a mi mente el recuerdo de un texto que llegó a mis manos hace varios años ya, hablaba sobre la importancia de criar a los hijos en pareja. Se refería al rol de la madre como protectora, amorosa, la escencia del cuidado y la ternura definiéndola como NIDO. Acerca del padre decía que era el encargado de conducir a los hijos a la vida en sociedad, de ayudarlos a soltar las alas y animarlos a volar, por estas cualidades le llamaba PUENTE.
Cientos de ideas comenzaron a girar en mi mente, pensaba que soy el "nido" de Sebastián, sin embargo el "puente" ya no estará nunca más....
Inevitable la sensación de dolor, preocupación y angustia, que sólo se vio atenuada con una plegaria desde el corazón. Corrió el dia, llegó el ocaso y mi Sebas seguia rompiendo olas! Finalmente dejó de jugar y lleno de emoción me abrazó y mirándome a los ojos dijo: "mami.. siempre vas a estar junto a mi, verdad?...
Ahora mi oración es Dios mio ayúdame a ser puente sin dejar de ser nido.

lunes, 6 de agosto de 2012 a la(s) 21:25

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